Desde las pasadas elecciones municipales no puedo dejar de preguntarme quiénes y qué son los ochocientos nueve ciudadanos de Castro Urdiales que votaron al partido «Anexión a Vizcaya», cuyo nombre deja pocas dudas sobre sus fines a pesar de querer justificarse con la búsqueda de mejores servicios para los castreños, con una lógica colaboración interprovincial para facilitar la vida de la gente que no haría falta si los intereses nacionalistas (ahora federalistas) no hubieran fracturado la unidad de España, haciendo que tengamos diferentes derechos y deberes según donde vivamos.
El nombre que han elegido para este partido apunta directamente a la expansión imperialista que todo nacionalismo, y entre ellos significativamente el vasco, lleva implícito. Navarra, Treviño, sur de Francia……….., y ahora Castro Urdiales, y todo ello reinventando la Historia para justificar sus pretensiones anexionistas que dentro de poco llegarán hasta Llanes.
Ahora acabamos de saber que un cántabro paga 737 euros de impuestos más al año que un vasco. ¡Ya lo entiendo! Estos que defienden la anexión a Vizcaya quieren pagar menos impuestos, esto da claridad y transparencia a sus argumentos ficticios y justificaciones distorsionadas. Además en sus conciliábulos argumentarán que los vascos pagando menos impuestos tienen mejores servicios, y tienen razón, pero no se plantearán ni denunciarán que la Hacienda vasca no entiende de solidaridad ni cooperación con el resto de los territorios y habitantes de España, lo suyo solo para ellos y si es posible coger algo de los demás. Un privilegio que es imposible de justificar en el s. XXI, ni en España, ni en Europa. Y ahora los catalanes por la misma senda ¿Hacia dónde vamos? Impredecible, ahora los nuevos «genios políticos» hablan de «federalismo asimétrico» que es lo mismo que proponer perpetuar las desigualdades.
Ahora ya lo entiendo, los anexionistas castreños buscan sumarse a los privilegiados, buscan vivir ellos mejor, y lo demás se la trae al pairo. Representan los intereses de los que al goce de vivir en Castro suman el privilegio de pagar sus impuestos en el País Vasco. Pagar menos, claro.
