El presidente de Cantabria, Ignacio Diego, a preguntas de los periodistas ha dicho que, «he pedido hoy a la virgen Bien Aparecida, por aquellos que peor lo están pasando, porque continúe la recuperación económica y la creación de puestos de trabajo y para que los ciudadanos de Cantabria, aquellos que todavía están esperando tenerlas, recuperen las oportunidades de empleo, y, voy a pedir, igualmente, para que me de fuerzas en seguir trabajando precisamente por ellos y, como no, por mi familia y por todos los cántabros.»
Junto a centenares de ciudadanos que hoy han realizado la subida al santuario de Hoz de Marrón, Diego, que ha realizado a pie el último tramo, ha participado a mediodía en la misa solemne que ha celebrado el obispo de la Diócesis de Santander, Vicente Jiménez Zamora, en la campa exterior del santuario. Con anterioridad, ha estado en la procesión de la imagen de la virgen por el exterior del templo.
Diego ha estado acompañado por la consejera de Presidencia y Justicia, Leticia Díaz; Consejero de Obras Públicas y Vivienda, Francisco Javier Rodríguez; consejero de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Urbanismo, Javier Fernández; consejera de Ganadería, Agricultura y Pesca, Blanca Martínez y el consejero de Educación, Cultura y Deporte, Miguel Ángel Serna. Igualmente, estaban el delegado del Gobierno, Samuel Ruiz. También se encontraban otros regidores de municipios de la zona oriental de la región, el presidente del Parlamento de Cantabria, José Antonio Cagigas y un buen número de diputados regionales.
El Santuario de la Bien Aparecida, que inicialmente fue la ermita de San Marcos, tras distintas reconstrucciones (la primera en 1609) y grandes deterioros por la guerra de la Independencia contra Napoleón, tiene una portada sencilla y la espadaña lleva pináculos y tres troneras.
La planta de la Iglesia es de una sola nave, crucero y bóveda de nervios. En el interior destaca el fabuloso retablo mayor y colaterales del siglo XVIII, uno de los mejores de Cantabria.
La imagen de la Bien Aparecida muy pequeña, de unos 21 centímetros y medio (según la tradición es encontrada por unos niños en una ventana de la ermita original) es gótica del siglo XV, esta en el altar mayor y aparece la Virgen con el niño.
La comunidad de religiosos trinitarios son los guardianes del Santuario cántabro de la Virgen Bien Aparecida, patrona de Cantabria desde diciembre de 1905, al que llegaron en abril de 1908.



