Columna escrito José Ángel San Martín
El pasado marzo se celebró en Cantabria y en impecable “modo décimo cumpleaños” el Día Europeo de la Logopedia bajo un título inquietante: “De repente, sin palabras”… Las palabras son tan importantes que todos conocemos algunas. No es lo mismo decir “Te quiero” que “Te odio”. No es lo mismo pronunciar amor que rencor. No es lo mismo regalarlas que agredir con ellas. No es lo mismo tomarlas prestadas que robarlas. No es lo mismo cuidarlas que maltratarlas. Y no hemos de hacer jamás caso a la perversa frase pronunciada siempre en defensa propia: “Son solo palabras”.
La Logopedia, no confundir con la Podología e incluso con la Wikipedia, es una disciplina esencial cuando perdemos la voz (afasia), pero también cuando la tenemos empatada a cero con la vulgaridad…cuando no la modulamos, cuando la castigamos como si se portase mal…
La presidenta del Colegio Profesional de Logopedas de Cantabria, María Jesús Franco, sabe muchísimo de todo ello y, lo que es peor, tiene costumbre de ponerlo en práctica al tiempo que nos pone en evidencia. Su tarea al frente del Colegio, ejerciendo de frente, hace tiempo que abrió frentes de reflexión sobre la gran importancia de esta especialidad terapéutica.
La respiración, la fonación y su derivada ,doña Comunicación, deberían ser hace décadas palabras amigas, vocablos de confianza, términos gratos. Pero no lo son. Como periodista siempre he envidiado al Colegio de Logopedas de Cantabria, persuadido de que, si algo necesitamos los periodistas, es crear un Colegio para volver a él. Para aprender a escribir, acentuar, situar las comas y los entrecomillados, valorar la sintaxis y firmar alianzas inquebrantables con la Gramática.
…Y no son solo palabras.

