Columna escrita por Miguel del Río
Si el Amazonas está considerado como el pulmón del planeta, es responsabilidad del mundo entero salvaguardar este inmenso territorio verde, que se localiza principalmente dentro de Brasil. En una época en la que abundan los dirigentes lenguaraces (Trump terminará por crear escuela), no podía faltar la aportación del presidente brasileño, Jair Messias Bolsonaro, que nada concreto ha planteado aún como solución a la desgracia de que, hoy en día, lleguen a producirse 9000 incendios a la semana en la Amazonia. Bolsonaro y Trump tienen una cosa en común, a ambos les encantan las redes sociales, Facebook a uno y Twitter al otro. Aunque lo peor es que también coinciden en desacreditar con sus políticas el Cambio Climático.
Es tan importante el Amazonas para todos, que el acuerdo más relevante suscrito en la cumbre del G7, llevada a cabo recientemente en Francia, es la aportación de 20 millones de dólares para combatir el fuego que origina mayormente el silencio político, frente a la ambición de la especulación de todo tipo que anhela para sí el Amazonas. La mayoría de los habitantes del planeta hemos crecido en el respeto sagrado a esta palabra, Amazonas, que se escribe de forma parecida en muchos idiomas que he consultado. Siempre ha sido así, y así debe seguir siendo. Discrepo y mucho de los que cuestionan los actuales problemas medioambientales que padece nuestro mundo, tan maltratado, en primer lugar por sus habitantes, es decir, todos nosotros. Pero en las actuales circunstancias, no se puede permitir de ninguna manera que se destruya el Amazonas como se hace, y el presidente brasileño y todo su Gobierno debe ser el principal guardián de este respeto reverencial a todo aquel ecosistema natural único. La cumbre reciente de Biarritz del G7 generó contracumbres en la calle, donde se entonó nuevamente la pregunta sobre el mundo que queremos dejar a nuestros hijos. Los mares están contaminados; los polos en deshielo; la desertización de zonas enteras es cada vez más una realidad pronosticada con antelación por los científicos expertos en el clima. ¿Vamos a hacer lo mismo con el Amazonas? No me puedo creer que estando tan mal como estamos en cuestiones mediambientales, ahora se mire también para otro lado con los fuegos diarios intencionados que se provocan dentro del país encargado de salvaguardar el pulmón de la Tierra. Una vez más, ¡basta ya!

