Columna escrita por Miguel del Río
Cuando pase la pandemia del Covid-19, Europa tiene que hacerse mirar cómo es posible ser el mayor fabricante mundial de vacunas y, en cambio, la que peor distribuye las dosis que nos inmunizan. Es más, avanza el año, pero las cifras de vacunados suben lentamente, con ese horizonte puesto en el final del verano, y que en España esté vacunada el 70 por ciento de la población. Una UE, compuesta por países donde el estado del bienestar es seña de identidad, debe tomar buena nota de todos los fallos cometidos (muchos) a lo largo de esta pandemia, como es el caso del insuficiente envío de vacunas.
Así y todo, se ve a los ciudadanos ilusionados con el hecho de que les llamen finalmente para administrarles su Pfizer (21.000 millones de beneficio esperan este año) o AstraZeneca. Tanto es así, que muchos de los conocidos que las han recibido relatan su experiencia como una seguridad ya total de que el peligro ha pasado. Lo reconozco: muchas veces me reservo valoraciones, porque la gente tiene derecho a pasar página de tanta tristeza y penuria como ha traído el coronavirus. Evitar opinar en ocasiones no es mirar para otro lado con que pasa ahora en la India, el enfado con la escasez de vacunas, del inminente levantamiento del estado de alarma y, con ello, del toque de queda.
Aunque decirlo es una quimera, creo que cada ciudadano debería haber sacado conclusiones de esta crisis sanitaria, que solo en España se ha llevado a cien mil personas. Vacuna, verano, vacaciones, viajes, salidas, fiestas, barbacoas y botellones. ¡Algunos no vuelven a entrar en casa! Es lo que hay por delante. Un escenario que brindará, a partes iguales, normalidad pero también seguir alertas con los contagios. En ningún momento de la pandemia hemos dejado de recibir noticias sobre malos comportamientos sociales. Esto seguirá ocurriendo y en mayor medida. Pero no debemos olvidar que jamás pensamos que llegaríamos a vivir un periodo de nuestras vidas tan malo, y que en adelante no podemos volver a incurrir en el gran atentando contra la humanidad que ha sido y es un Covid, a día de hoy tan poco investigado.

