Hacía dos veranos que no podía titular esto de tener uno bueno y tranquilo. Si es por el ciclotímico de Putin, tampoco sería agradable este de 2023, porque aún no se sabe dónde quiere llegar el ruso, y nos amarga ya bastante con la Guerra de Ucrania, y la subida de todos los carburantes, especialmente la gasolina con la que mueves el coche cargado con niños, maletas y sombrilla, para darte unas vacaciones merecidas en el destino turístico seleccionado.
Con lo que venga en septiembre (que no va a ser bueno), en este verano, ¡que nos quiten lo bailao! Se han escrito igual de verdades que sandeces sobre el después del Covid. Hemos recapacitado tanto sobre todo lo ocurrido, que lo cierto es que hay que saber vivir mejor, sin mayores pretensiones, dando gracias a diario por tener salud, poder comer, tener un trabajo, y ver crecer bien a nuestros hijos. Lo demás, son milongas, que ya vemos de lo que nos sirvieron durante los peores momentos del Coronavirus. Por cierto, ¿habrá o no cuarta dosis de la vacuna para toda la población? El deseo de un buen verano, no está reñido con criticar, una vez más, lo mal que se ha informado durante toda esta crisis sanitaria, hasta llegar al hartazgo actual de la gente, mucha de la cual proclama abiertamente eso de que ya no sabe en qué creer.
Pero vamos al veraneo, que es lo próximo a la vista. Las previsiones hablan de muchos desplazamientos, miles de turistas, y de movimiento del dinero, que bien falta hace. Para el sector turístico y hostelero, 2020 y 2021 han sido años catastróficos. La mejor manera de apoyarles es que los usuarios apostemos por viajar, ocupar los hoteles, y de paso consumir en los bares, restaurantes y chiringuitos. Nada fácil como están los precios de todo, incluida por supuesto la comida. El optimismo va por barrios. También hay temor de que pueblos y ciudades se llenen de visitantes, pero cosa distinta sea gastar en las cosas tan diversas que tiene veranear. Desde luego, así no se prospera. Por eso, midiendo siempre nuestras posibilidades, nos merecemos todo el ocio que nos podamos permitir en este verano de 2022 que se inicia. ¡Que lo tengan bueno y tranquilo!



