Ver brotar la sangre de un cuerpo con vida pasa por ser un hecho asustadizo, que al tiempo nos recuerda como circula en nuestro interior, además de la importancia esencial que tiene para crecer con salud, y no perdernos nada de todo lo que queremos hacer en el transcurrir del tiempo. Pasan los años y, cuantos más, es entonces cuando antepones estar bien físicamente a todo lo demás. Hasta ese instante, quizás no hemos valorado debidamente la suerte que es vivir con salud. Lo mismo nos ocurre con la sangre. Nos acordamos de ella de Pascuas a Ramos, cuando sufrimos un corte en un dedo de la mano o del pie.
No hay que restar importancia a ningún día especial de los que se conmemoran al cabo del año. No obstante, el de los Donantes de Sangre debería llevar a reflexionar, decidir, y actuar como nuevo donante, con carnet. De hacerlo, ¡venga!, mejor hoy que mañana. Tú, que me lees ahora, y yo, sumamos dos. Pues bien: tengamos ambos en cuenta que uno u otro va a necesitar sangre en algún momento de nuestra andadura. Cada tres segundos, alguien la requiere. Puede parecer que ser donante de sangre es habitual, pero no. Ni es algo extendido entre los mayores, ni mucho menos entre los más jóvenes. Interesan estos últimos. Cuando les decimos que el futuro es suyo, deben ser también partícipes de la solidaridad en el aspecto que sea, pero poca hermandad hay como la de ofrecer a los demás un poco de tu propia sangre.
Observen este dato. Aquí, en España, solo en 2022, se llevaron a cabo 1,7 millones de transfusiones. ¿Verdad que parecen muchas? Si lo fueran, los bancos y hermandades de donantes no harían críticos llamamientos al cabo del año para donar, por necesidad imperiosa de los hospitales, esos lugares que están en lo alto de la pirámide del bienestar social ganado. Eso sí, hay veces en que pareciera que los centros asistenciales funcionan solos. Nada más lejos. Curar al paciente requiere que este último ponga algo de su parte. Y está bien que cuando salimos curados demos las gracias. Mejor aún, si decidimos implicarnos en la salud de todos, empezando por donar ocasionalmente nuestra propia sangre. ¡A ello!


