Que la delincuencia y sus delitos generan gran preocupación dan fe a diario las noticias que aparecen al respecto en todos los medios de comunicación. Los receptores de información siempre han sido grandes adeptos a los sucesos, y por eso tampoco es raro que un informativo de televisión empiece por un robo a plena luz del día, antes que el balance de la Guerra de Ucrania. No quiero entrar en estadísticas y lo que pasó en un año u otro. Pero tiro de valoraciones oficiales para recordar que hoy es el hurto el delito más habitual, seguido de daños a la propiedad ajena, el tráfico de drogas y los homicidios.
En España siempre ha existido la doble valoración de ser considerado en el exterior país muy seguro, mientras en el interior la cosa cambia, al ser muchos los que hablan de un incremento de la delincuencia y, por tanto, de la inseguridad ciudadana. Quitando el 2022 que batió récord en fechorías, se puede concluir que el momento hoy de seguridad no es para encender las alarmas, aunque sucede que hay cuestiones que, por su incremento, pudieran indicar que no es así. Una de ellas es la ocupación ilegal de viviendas (okupas), lo que preocupa mucho entre la población. Otra razón que acentúa el runrún sobre la seguridad es que cada vez se emiten más anuncios por televisión para que te cubras y asegures frente a los delitos. Que hay debate lo demuestra finalmente que este asunto ha entrado de lleno en las recientes campañas electorales, con especial sensibilidad en comunidades autónomas como Cataluña. Con reconocimiento explícito o no de que crecen los actos delictivos, este siglo nos ha introducido en algo que no sé si aún valoramos como de lo más peligroso, tal es la ciberdelincuencia y, contra ella, la ciberseguridad. Hoy han pasado de robarte la cartera en la calle a entrar directamente en tu cuenta bancaria. En absoluto está informada ni preparada la población frente a este nuevo escenario de malhechores. Empresas y Administraciones se blindan como pueden ante el terror informático. Todo ello me hace concluir que puede que no sea tan alarmante el aumento de la delincuencia, aunque lo parece, porque en las casas y en la calle se habla constantemente de ello.


