Somos la Casa de Tócame Roque es un dicho muy nuestro, que se utiliza para describir un lugar en el que reina el desorden y hay con frecuencia alborotos y riñas. ¿A que conocen este país? En fin, mucho hablar de que hay que facilitar el acceso de los jóvenes a la vivienda, y resulta que lo que se pide por las usadas no para de ir para arriba. Bajar de precio, aquí no baja nada. Y los sueldos se quedan escuálidos respecto a lo que piden por casas, ya con sus añitos. Vamos a ejemplos concretos, donde Cantabria se encuentra entre las comunidades en las que más se aprecia subidón. Llega a ser tan disparatado que en Alicante el incremento es de un 9,6%, Guipúzcoa 8,1, Valencia (y a pesar del desastre de la DANA, y toda la gente que se ha quedado sin nada), el 8,1%. En Cantabria estamos en el 7,2. El metro cuadrado de una vivienda llega a cantidades que marean, teniendo en cuenta que estamos hablando de ofrecer oportunidades a la juventud, y que las condiciones les permitan meterse en una hipoteca, pudiendo al tiempo comer a diario y echar gasolina al coche, de cuando en cuando. Vivir está imposible en las Islas Baleares, lugar al que vas destinado como médico sin saber si tendrás un techo bajo el que cobijarte. El metro cuadrado allí alcanza los 4.312 euros. Si ya pasamos a Guipúzcoa, son 3.610 euros, en Madrid 3.585 y Barcelona 3.414. Cifras inalcanzables para nuestros jóvenes trabajadores, que siguen con sus padres, sin tampoco poder alquilar, mientras les rechina oír que tenemos una economía que va como un cohete. En otras épocas, los planes de vivienda resultaron efectivos. Hoy falta un Pacto de Estado que permita poner suelo público a disposición de construcciones asequibles a todos los bolsillos, y no estar reservado, tener ahora vivienda, solo para ricos. Nuestros abuelos y padres, con peor economía, trabajaron para tener una modesta casa y lo lograron. Tantos años después a los 70, 80 y 90, la convivencia está comprometida por el acceso de unos pocos a la vivienda, mientras la gran mayoría se queda incluso fuera de la posibilidad de hacerse con un piso ya usado.
El vocalista de Boney M.
La gente al otro lado del muro -tan maleducada- no valora ni asume las bondades que Sánchez sirve tacita a...



