Algunos estarán alarmados, otros tranquilos, pero el número de accidentes mortales en las carreteras de Cantabria es, cuanto menos, para estar prevenidos y hablarlo. Como es costumbre en mí, hoy no voy a tirar ni de números ni de estadísticas. Y esto es porque todo el mundo sabe que está habiendo demasiados accidentes y demasiadas muertes. Atañan a todos los grupos de edad, aunque debiera preocupar lo de los jóvenes con los coches y motos. Se conduce con excesiva velocidad, y se cometen muchas imprudencias. Es una realidad. Como aviso a navegantes, las multas y retiradas de carné por un tiempo prudencial fueron útiles. Luego ya, las sentencias del que mata a otro de manera tan irresponsable, eso es otro cantar, porque nos alarma a quienes las leemos y no comprendemos. Al igual que quienes conducen pensando que la ciudad o la carretera es solo suya, también el resto de la sociedad vamos sin rumbo. Con lo que pasa a nuestro alrededor, y al acontecer un trágico suceso de circulación, nos llevamos las manos a la cabeza. Mañana ya será otro día, todo queda olvidado. Pero el problema, el grave problema, ahí sigue, hasta el próximo que le toque morir por negligente o sencillamente por ser una simple ciudadana que pasaba por ahí. El egoísmo, la indiferencia y el conformismo nos devoran. Esta sociedad ya no es equitativa y la estamos haciendo injusta y, con ello, peligrosa. En nuestras carreteras, al volante de algo, es cuando sacamos lo peor. ¿Qué nos ha pasado tras el Covid? Si yo lo supiera… Aumentan los accidentes mortales de todo tipo, van para arriba los problemas de salud mental y también los suicidios, vivimos rodeados de actos sinsentido, pero aquí no se mueve ni el apuntador. Pues nada, mañana se publicará un nuevo accidente mortal, y al final de año el Gobierno, la DGT y los medios de comunicación nos contarán las famosas estadísticas, y entraremos en si han ido para arriba o para abajo. Solo hablar y lamentarse no lleva a ninguna parte. Hay que tomar decisiones y legislar según lo que pasa en la calle. Seguro que son medidas dolorosas e incluso generen rechazo. No por ello, pensando en el bienestar de la mayoría, dejarán de ser necesarias.
Roja inanición
El PSOE está contrariado: no entiende cómo casi 350.000 ultraderechistas, fascistas y colegas de Franco de la comunidad de Aragón...


