Sabido es que el cambio climático cuenta con tantos convencidos como negacionistas. Lo que pasa es que todos estamos en el mismo saco, si diariamente no hacemos gestos que supongan un mejor y mayor cuidado medioambiental de nuestras ciudades y pueblos. Las urbes proporcionan innumerables servicios y comodidades, pero como mal letal se generan toneladas de basuras y residuos, que resultan un problema monumental. Cuando vemos fallos, lo fácil es mirar hacia nuestro Ayuntamiento, e incluso criticar el servicio de recogida de estos variadísimos desperdicios. Pero lo que realmente nos tendría que preocupar es lo que hago, yo y usted, qué aporto individualmente, y nuestra actitud a la hora de depositar en los contenedores adecuados todo lo que desechamos, ante la necesidad imperiosa de reciclarlo, antes de que termine por inundarnos todo lo que tiramos a diario, por tierra, mar y aire. Con lo que nos jugamos, lo fácil sería pensar que una generación mejora a otra en cuestión de esta educación medioambiental. No es así. Hace tiempo que tenía ganas de hablar sobre si nos hemos abandonado nosotros, los ciudadanos. Miro a la parte que nos corresponde aportar para convivir en sociedad, sin dejar de dar ejemplo, ya que lo contrario es el caos. Empezando por la casa propia: ¿separamos como es debido los residuos orgánicos, los envases, el papel y el vidrio, para posteriormente depositarlos donde corresponde? Si no lo hacemos adecuadamente, luego no planteemos quejas sobre lo que puedan hacer mejor o peor los demás, en este caso las administraciones. Hagamos lo debido frente al contenedor amarillo, el marrón, el azul, el iglú verde o el contenedor de resto. Se lo podría yo decir aquí, pero es una obligación suya la de mejorar en algo en lo que muchos ciudadanos, completamente desinteresados e insolidarios, no quieren aprender, porque sencillamente se la trae al pairo. Les voy a poner un ejemplo cercano. Lo de un contenedor en mi propia calle, pegado a una parada de autobús, clausurado por avería, pero que no dejaba de recibir todo tipo de desperdicios. ¿No ven que está para su reparación? Cuando no se quiere, no se quiere. Lo percibes más si cabe con todo lo que se tira directamente al suelo. Es algo que va en aumento, pero interesadamente es mejor echar la culpa al servicio de basuras.
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