Estamos acostumbrados a que la valoración sobre algo sea anual, en el sentido de que los datos mejoran o empeoran. Los precios de las cosas es un ejemplo, y otro las listas de espera hospitalarias. Aunque hay cuestiones que, de un día para otro, pueden ir a peor. Y es que en el tema de la vivienda no hace falta esperar a que termine un año para juzgar. Está claro que cada mes empeora, y nadie ofrece soluciones a quienes quieren independizarse teniendo su propio hogar. Ocurre además en todo el país, ya que no hay región, capital, ciudad o municipio que no vea como se incrementan los precios, sea de vivienda nueva, usada o un simple alquiler. En el caso de Cantabria, y solo en el mes de febrero, la subida de las casas de segunda mano ha sido de un desorbitado 13,73 por ciento. Lo de comprar techo bajo el que vivir está imposible, y no se ven salidas a la vista. Creo que tampoco se quiere arreglar nada. La sensación de tranquilidad que dan además los ciudadanos y los medios de comunicación no preconiza reacción social alguna. El cabreo es silencioso. Existe porque no creo que nadie se resigne a no tener nunca casa, y que tampoco se pueda permitir vivir de alquiler, aunque sea a medias con otros compañeros de piso. El Gobierno anuncia medidas, las televisiones las pregonan, y al poco tiempo ya se ha olvidado todo, porque sencillamente no se ejecutan. Este 2025 tiene pinta de dar importantes disgustos económicos, y de nuevo se va a echar la culpa a la Guerra de Ucrania. Pero me temo que esta vez va a ser con razón, porque si los países se gastan el dinero en armas, la financiación va a ser menor para planes de viviendas, empleo juvenil, ayuda al emprendimiento o asegurar el bienestar a los grupos sociales más desprotegidos. Parece que así vienen dadas, pero no es de recibo que el Gobierno permita que todo encarezca, empezando por lo más básico en la vida de una persona como es contar con su propia vivienda. Este derecho se niega actualmente a un gigantesco número de españoles. El Banco de España calcula que solo en este año hacen falta 600.000 viviendas. No se van a hacer y encima nadie pone coto a pedir lo que se quiera por un piso usado, pero todos tan contentos.
Triste récord económico de la Navidad más cara en la historia
Hemos entrado en 2026, pero la resaca económica de la Navidad, y todo lo que hemos gastado (más que nunca),...


