España está actualmente en la cumbre más alta del surrealismo, lo que traducido es que aquí sucede cualquier cosa, al estilo Pepe Gotera y Otilio, y no pasa nada, no se exigen responsabilidades, ni nadie presenta la dimisión por manifiesta incompetencia. El apagón general del 28 de abril de 2025 es una más frente a la que nos hemos tenido que ver, sacando a continuación la conclusión de que no somos un país tan bien preparado como mantiene el Gobierno, pero tampoco la sociedad en su conjunto. Yo mismo mantenía esa eficacia, antes del Covid, el volcán de La Palma, la DANA de Valencia y ahora una nación entera sin electricidad, durante casi una jornada. Ni siquiera somos capaces de ponernos de acuerdo en lo que a las pérdidas empresariales se refiere, debido a la paralización total de nuestro tejido industrial. Para la revista Forbes y la CEOE, estaríamos hablando de entre 1.000 y 2.250 millones de euros, y, en cambio, para el Gobierno solo serian 800, que tampoco es moco de pavo. El caso es que van pasando los días y nadie se atreve a decir, a ciencia cierta, que fue lo que pasó. Todo son especulaciones, y no es de extrañar que Portugal, país vecino también afectado, pida a Bruselas una investigación independiente acerca de lo ocurrido. Deberíamos ser serios en temas de tanto calado, y no lo somos y tampoco se le exige al Gobierno, con la debida determinación y contundencia, que hay que funcionar mejor. El tema de las emergencias en España empieza realmente a preocuparme. Sea por una cosa o por otra, hasta ahora, no estamos dando la talla cuando se produce alguna catástrofe. Valencia es el ejemplo más claro. Entonces no se aceptaron los bomberos que ofreció Francia, aunque ahora ha sido el país galo, junto con Marruecos, los que nos han tenido que prestar ayuda para que se restableciese la luz en toda la península. Cuando la palabra Europa está acompañada de otra como Unión, es para algo, para las duras y para las maduras. Una cuestión más queda clara, es necesario contar ya con planes nacionales, actualizados, para el caso de que vengan nuevos acontecimientos como los que estamos padeciendo en los últimos años. Es la prioridad número uno que tenemos por delante.
Mea con la suya
No se puede decir que Sánchez contradiga a Guardiola: siempre mea con la suya. Bueno, con la suya y con...


