¿Se ha portado usted bien durante el apagón general del 28 de abril? Seguro que si, al igual que he hecho yo. Al parecer, somos unos críos, independientemente de la edad. Esto del comportamiento cívico es lo único que esgrime el Gobierno a la hora de dar respuestas a un nuevo desaguisado nacional, que nos deja nuevamente maltrechos ante el resto de Europa y del mundo. Aunque se quiera amortiguar desde la oficialidad este nuevo suceso saliendo por peteneras, el caso es que los ciudadanos ya estamos con la mosca detrás de la oreja sobre lo deficientemente que funcionan los servicios de emergencias que dependen del Estado. Desde el Covid, van siendo ya muchas las ocasiones en que las poblaciones quedan a la intemperie, lo que no permite olvidar, al contrario, aquel grito proclamado en Valencia de que “El pueblo ayuda al pueblo”. Pero no debiera ser así. Tendríamos que estar verdaderamente protegidos frente a volcanes, Danas y ahora apagones en la totalidad de la península. Ante lo ocurrido, no hay aún respuesta. Yo me creo que sí, pero no se quiere dar, con lo que va cundiendo un cierto temor social sobre qué será lo siguiente, ante lo que tenemos que estar preparados. Yo les diría que vivamos tranquilos, porque de llegar una muy gorda, que no creo, nos va a dar igual que nos va a dar lo mismo. El mundo actual se está acostumbrando a vivir inmerso en el surrealismo. Esta es una palabra que cito mucho en mis artículos, pero hoy se la voy a explicar por completo. Surrealismo, del francés Surréalisme: “Dar primacía a lo irracional”. Pues en estas estamos, ante lo cual poco o nada tenemos que decir los ciudadanos, callados como estamos ante todo lo que nos hagan. Desde luego, conmigo que no cuenten. Si hay un apagón eléctrico total en España, país al que pertenezco, que duró casi 23 horas, quiero explicaciones de todo tipo. Desde las que me proporcione el Gobierno, a las grandes multinacionales energéticas que operan aquí, e incluso doy la bienvenida a los razonamientos que puedan ofrecer también los expertos, sin temor alguno a nada. Pero si me pregunta alguien qué es lo que pasó desde las 12,30 horas en delante de aquel día, no tengo aún ni idea, lo que es inaceptable del todo. Tómese esto como una carta de queja de un columnista, ya que no me vale su ¡Buenas noches y buena suerte!
El vocalista de Boney M.
La gente al otro lado del muro -tan maleducada- no valora ni asume las bondades que Sánchez sirve tacita a...



