La puesta en escena de España en la última cumbre de la OTAN celebrada en La Haya es absolutamente cuestionable desde el punto de vista diplomático. Mejor lo explico en el lenguaje de la calle. Si tu asistes a una reunión crucial, en la que tienes socios, amigos, incluso apoyos, pero sales de ella más solo que la una, y ya aislado en adelante, entonces es que la estrategia seguida es nefasta del todo. El presidente norteamericano Donal Trump, que es quien manda en la Alianza Atlántica y en todo lo demás, ha amenazado a España con que pagará más rearme que nadie, y con ponernos altos aranceles a los productos que les exportamos, cosa esta última que no es viable ya que el acuerdo comercial entre Estados Unidos es con la Unión Europea en la que España está integrada. No obstante, si algo ha demostrado el inquilino de la Casa Blanca es ser rencoroso y fiel cumplidor con las amenazas que hace. Estados Unidos lleva la voz cantante del mundo. Un mundo al que le suministra armas, tecnología, innovación, también seguridad, y es necesario que aquel país cuente contigo para tener una silla en algunas de las principales instituciones u organismos internacionales de peso, lo mismo sea la OTAN, que la ONU que el Banco Mundial. Tras el choque frontal con España en La Haya, a partir de ahora nos espera la marginación. Vamos a ver primeramente lo que pasa con nuestras exportaciones. Les compramos muchos más de lo que les vendemos, principalmente aceite, vino, y productos farmacéuticos. Con todo, el problema mayor viene de las fuertes inversiones que sus multinacionales tienen en suelo español, además de las bases de Rota y Morón y su hipotético traslado a Marruecos. Esto último, hoy por hoy, no lo veo. Pero hay demasiadas voces muy autorizadas que piden medidas tan drásticas como esta de llevarse los enclaves militares estadounidenses. Lo más pronto posible, España debería reconducir las ahora maltrechas relaciones entre los Gobiernos de los dos países. Quizás la grave crisis política en la que estamos nosotros inmersos lo impida, pero la economía debería quedar al margen, ya que, como el propio Trump ha reconocido, a España le va bien, aunque remató con la amenaza de que esto puede cambiar. Nos esperan tiempos de incertidumbre, y no es culpa ajena.
Sánchez ojos azules
Sánchez dirá mañana que tiene los ojos azules de Fonda o los verdes de Bronson y sus arrodillados, palmeros (de...


