En los tiempos tan belicistas que corren, toda cumbre es buena, sea de paz, política, económica, científica, o para el progreso de los pueblos. Una cosa es que se organicen y otra bien distinta que sean efectivas, vamos, que sirvan para algo. Esto es lo que sucede con la cumbre de la ONU sobre Financiación para el Desarrollo habida recientemente en España (al poco de la de la OTAN). Los dirigentes presentes han hablado del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en 2030. Además de hacer llegar la sanidad y la educación donde sea necesario, esta agenda de actuaciones pretende paliar desde la pobreza extrema al cambio climático. Aunque tengo la triste sensación de que el Cuerno de África, una de las zonas más pobres del planeta, sus habitantes pueden esperar sentados a que les cambie la vida. Esta cumbre ONU celebrada en Sevilla ha puesto de manifiesto que las grandes potencias no están ahora por la labor de la cooperación y desarrollo de otros. Están al rearme. A destinar el famoso 5% de su PIB a tanques y misiles. Lo justifican con que Rusia es muy peligrosa, con Putin al mando, pero a ver quién se lo explica a los ciudadanos de Etiopia, Somalia, Eritrea y Yibutu, el Cuerno de África que citaba antes, y que seguramente ni Trump sabría señalar en el mapa. Estos cuatro países, donde la hambruna es constante, tienen en frente el paso atrás para ayudar dado por Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania. Como digo, la prioridad ahora es prepararse para la guerra, y para ello se van a destinar cantidades mareantes de dinero, que le vendrá muy bien a la industria armamentística norteamericana, pero no a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En esta nueva cumbre no se ha dicho clarito, pero 2030 está a la vuelta de la esquina y a bien poco va a dar tiempo, pero también por la escasa contribución de las grandes economías en beneficio de los países subdesarrollados. Como muy positivo de estas cumbres está que los problemas se aborden, discutan, denuncien, y de ahí se busque solución. Una vez acabado el cónclave, todo vuelve a ser igual, hasta la siguiente reunión del año que viene.
Ministro Fetén
Yo de mayor quiero ser Ministro Fetén, tirarme en plancha por las redes sociales, defecar en lo barrido y miccionar...


