Conozco muchos casos en que alguien ha adoptado la decisión de no leer la prensa, ni ver la televisión, ni escuchar la radio, para así no enterarse de las malas noticias que aparecen a diario en los medios españoles, y que generalmente vienen provocadas por decisiones del Gobierno. Desde luego, la desinformación no es una buena opción, pero le viene muy bien al poder, para llevar a cabo decisiones y actuaciones, que no son del conocimiento de los ciudadanos, por el hartazgo existente de que no se nos tenga en cuenta, ni muchos menos se consulte determinadas medidas, que pueden llegar a poner en serio riesgo el futuro del país. Ciertamente, España es peculiar dentro del entorno europeo, porque las cosas que llegan a pasar aquí, serían impensables en Francia, Alemania y no digamos en los países nórdicos. Todo apunta a que en los próximos años estaremos en el punto de mira de la Comisión Europea, que es quien manda dentro de la UE, que cada vez revisa más leyes y medidas adoptadas aquí, que van desde la amnistía a zancadillear desde el Gobierno una OPA bancaria. Nos beneficiamos de las garantías económicas que proporciona la Unión (Fondos Europeos), pero cosa bien distinta es comulgar realmente con los valores y directrices de sello europeo. Una tras otra, al final todo son malas noticias, y el público hace tiempo que se muestra hastiado por tanta tensión informativa. Pudiera desprenderse que el verano es tiempo tranquilo, vacacional, y presuponer de ello que van a imperar la calma y tranquilidad. No será así. La culpa la tiene la incertidumbre y quienes la abrazan de manera constante por una forma de actuar que genera desconcierto, falta de información, y con ello un cabreo en la calle. Aquí es donde surge apartarse de los medios de comunicación, que no traen más que malas noticias. No es verdad, porque se limitan a informar de todo, y dentro de ese todo están las actuaciones del Gobierno y quienes lo componen. Muchas de ellas no gustan, y se evita leerlas, verlas por televisión o escucharlas en las radios. Estamos pidiendo un sosiego que no se nos da. No tendría que extrañarnos, ya que son tiempos raros para todo, principalmente para vivir en calma.
El vocalista de Boney M.
La gente al otro lado del muro -tan maleducada- no valora ni asume las bondades que Sánchez sirve tacita a...



