Una vieja triquiñuela comunicativa es que cuando una noticia es perjudicial, lo mejor es taparla con otra buena, aunque sea humo o una mera ilusión. Cantabria está pendiente de la retrasadísima entrega de 31 trenes de Cercanías, no hay fecha a la vista para verlos circular, y ahora entramos en otra fase, la de tapar una cosa con otra, consistente en la presentación de un estudio de tren a Bilbao que, de conseguirlo, no será antes de 2050. ¿Qué quieren que les diga?, no me cuadra como otras tantas promesas de infraestructuras para Cantabria, que a lo largo de la historia se han incumplido, y encima lo hemos permitido con los brazos cruzados. Cercanías, AVE, Bilbao… Son simples formulaciones, sin decisiones firmes de llevarlo a cabo, y miro mayormente al Estado, a través del Gobierno de España, y el trato que dispensa a Cantabria en materia de comunicaciones. Llevamos un retraso de años en carreteras, trenes, puerto y aeropuerto, y sería deseable completar al menos uno de todos estos grandes proyectos, en vez de hablar de tantos a la vez, sin que tenga pinta de materializarse ninguno. Si en algo tenemos experiencia en Cantabria es en materia de averías ferroviarias. Eso sí que aparece a diario en los medios de comunicación, vayas de un lado a otro de la región, o te propongas llegar a la capital de España, lo que hay demasiados días que resulta un imposible. Tenemos todo el derecho a contar con las mismas infraestructuras que ya disfrutan hace tiempo otras comunidades autónomas. Los planes para con nosotros son siempre sobre el papel, estudios informativos y demás anuncios, que más tarde no se ejecutan, y serían incontables los ejemplos que podría enumerar dentro de este artículo, pero no me caben dentro de las 360 palabras mínimas que he de escribir. Sí, basta ya de promesas. Sí, basta ya de incumplimientos, y, sobre todo, que no presenten nada nuevo para a continuación añadir que tenemos veinticinco años por delante para montar en algunos de esos nuevos trenes que tanto nos merecemos. Cuarenta años es la media de rodaje que tienen los Cercanías que muchos cántabros utilizan a diario. Desde luego, el dato lo dice todo, pero lo voy a repetir una vez más, y las que haga falta: no nos merecemos este maltrato.
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