Las emergencias y rescate de heridos y fallecidos han estado en entredicho en las graves tragedias que vienen acaeciendo en España en los últimos años. Me remonto al volcán de La Palma de 2021, la DANA de Valencia de 2024, la oleada de incendios forestales en agosto de 2025 y ahora el gravísimo accidente de trenes de alta velocidad, acontecido el 18 de enero de 2026 en Adamuz (Córdoba). Recordemos los hechos. Dos trenes de la alta velocidad, un Iryo y un Alvia, colisionan circulando ambos a más de 200 km/h. El descarrilamiento del primero y choque posterior con el segundo ocurrió a las 19:45. A través del 112, un par de minutos después, ya se tiene conocimiento del accidente. Sin embargo, hasta las 20:15 no se informa de que hay un segundo convoy siniestrado, el Alvia, y a las 21:16 se comienza a transmitir desde las emergencias que hay fallecidos y un número indeterminado de personas atrapadas. Los supervivientes del Alvia que viajaban a Huelva declaran que nadie les socorría, y tuvieron que caminar hacia el tren Iryo, donde ya pudieron avisar de la existencia del otro convoy involucrado en la tragedia. Así que nos encontramos con una hora de tardanza, según la información oficial, aunque los viajeros afectados hablan de más tiempo en que el Alvia estuvo sin ayuda alguna. En España llueve sobre mojado en materia de graves accidentes, a la espera de que se ponga en marcha un auténtico Plan Nacional de Emergencias, anunciado a bombo y platillo, pero que no termina de vislumbrarse. El accidente de Adamuz, con 45 muertos, deja ya claro a todos los españoles que nuestras infraestructuras, sean carreteras, vías de la red ferroviaria o aeropuertos, están muy descuidadas. Este debate ya existía antes de este último drama, pero ahora es un clamor social, al igual que la petición de responsabilidades que empiecen por las pertinentes dimisiones. Hay otra cuestión que preocupa mucho a los ciudadanos, como es que los principales organismos de gestión estratégica, como pueden ser energéticos, tecnológicos, defensivos, sanitarios, seguridad, de transportes y comunicaciones, estén dirigidos por auténticos profesionales, con la preparación y experiencia debida. Demasiados cargos políticos llevan ahora el mando de estas y otras tareas, lo que genera desconfianza. Hay que solucionarlo con urgencia, y puede que así mejoren las emergencias.
Roja inanición
El PSOE está contrariado: no entiende cómo casi 350.000 ultraderechistas, fascistas y colegas de Franco de la comunidad de Aragón...


