Enero de 2026 tocaba a su fin, y el hecho informativo más destacable era el funeral celebrado en el Pabellón Carolina Marín de Huelva, en memoria de los 46 fallecidos en el accidente ferroviario de los trenes Iryo y Alvia. Las investigaciones avanzan. Empieza a haber conclusiones que ponen los pelos de punta a cualquiera. Como que un trozo de rail del kilómetro 318,681 se partió, debido a una cuestionada soldadura. Menos mal que había renovación integral concluida en 2025, en valoración del Ministerio de Transportes. Cuando ocurre una tragedia de tal calado, hay que llegar hasta el final, esclarecer toda la verdad, porque es lo que merecen las víctimas, los más de 200 heridos, y los familiares de quienes perdieron la vida tan injustamente. Hubo 4.300 personas en este funeral. Participó todo ciudadano que quiso estar presente, y faltaron precisamente los principales que nos representan en las más altas esferas del Gobierno, aunque sí estuvieron los Reyes. Este accidente deja muchas incógnitas, que poco a poco van saliendo a la luz. Pero el mal general ya está hecho. Tiene que ver con la situación actual del mantenimiento y fiabilidad de la red de alta velocidad española, pero también de la denominada de Cercanías, dadas todas las incidencias que se dan de continuo, y el más claro ejemplo está en Cataluña. Los familiares de las víctimas han dejado claro que van a luchar, desde la serenidad, hasta llegar a la verdad. Toda la sociedad española, y en especial los medios de comunicación, deberían volcarse en apoyo incondicional a este afán por conocer los hechos y sus culpables. Demasiadas cosas vienen ocurriendo en España, que no tienen consecuencia alguna, lo que genera incredulidad, junto al desconcierto que genera una parálisis social en permitir determinadas conductas y anomalías, que en absoluto se pueden asumir en democracia como normales. Así hemos estado viviendo hechos y tragedias, hasta este choque de trenes que deja tan mal parado al Estado y cuestiona su apuesta por la modernidad. Railes rotos, soldaduras fallidas, redes ferroviarias sin tocar desde hace años, y un debate que ya está en la calle, sobre el deficiente, cuando no malo, mantenimiento de las principales infraestructuras del país.
Roja inanición
El PSOE está contrariado: no entiende cómo casi 350.000 ultraderechistas, fascistas y colegas de Franco de la comunidad de Aragón...


