El PSOE está contrariado: no entiende cómo casi 350.000 ultraderechistas, fascistas y colegas de Franco de la comunidad de Aragón lo han aplastado en las elecciones regionales. Puede, sin embargo, darse con un canto en el ideario sanchista: Podemos ha circulado desde Podíamos a Puré, cero escaños. En la otra acera, el onanismo mental del PP en busca de la absoluta no solo le ha llevado a descender en dos diputados, sino que ha facultado el ascenso de VOX al doble de representantes. Tiro en el pie. La derecha arrasa, por encima del 52%, pero Feijóo sigue cautivo de Abascal. Como dicen los cursis, traspolen esto a unos comicios nacionales si, como aseguran los mismos cursis, Aragón es el Ohio español (la probeta electoral) y a ver qué pasa.
El caso es que, con el PSOE desdentado, Podemos grabando gravosos vídeos desde la irrelavancia y Sumar en modo number one -solo un escaño y gracias a IU-, el PP sigue en busca del centro sin hallarlo. Quizá es que, en el escenario
actual, simplemente no existe. Alfonso Guerra lo clavó en su día: pero de dónde viene esta gente, siempre buscando el centro que no encuentran nunca (paráfrasis). Claro que Guerra tenía un nivel que el sanchismo ha tirado a un vertedero. La lectura es clara: el progresismo, o lo que sea, se desangra y la derecha arrolla. Pero el PP de Azcón hace a VOX más necesario para poder gobernar (el viaje y las alforjas). Resultados adversativos: mas, pero, aunque, sin embargo.
Que los fachas ganen por amplísima diferencia es una putada gorda para el relato de Sánchez, que hoy mira los gráficos electorales con estrabismo y cara de pánfilo. Ya le sucedió en Extremadura, otrora feudo inexpugnable del puño noble y la rosa sin marchitar. Ahora el puño va en guante de demagogo con los nudillos desconchados de tanto golpear el saco de sus mentiras. Sánchez se ha convertido en un perro verde por atiborrar al caballo verde para erosionar a la ballena azul. Conclusión: grave inanición del mulo rojo.