La no invitación a España por parte de Italia, para asistir a una reunión de líderes europeos, previa a una cumbre UE, deja claro el aislamiento que empieza a padecer nuestro país dentro del entorno al que pertenecemos. Sabido es que Alemania, Francia e Italia son el núcleo económico y político europeo, y como tal marcan la agenda a seguir en cada momento. Lo que pretenden ahora es el regreso a una Europa de dos velocidades, mayor gasto en defensa, el cumplimiento estricto de la política migratoria, y el apoyo al “Made in Europa”, a semejanza de lo que hace Trump en Estados Unidos con los productos que fabrican. España va por libre en algunos de estos asuntos que cito, y la desconfianza mayor de Bruselas la causa la política de emigración que lleva a cabo aquí el Gobierno. Ya que ha sido Italia la que no ha contado con nosotros, en un ninguneo impropio, voy a recordar una frase pronunciada en su día por Giulio Andreotti, presidente italiano entre 1972 y 1973: “No desgasta el poder, lo que desgasta es no tenerlo”. Y esta es la sensación que empezamos a tener los españoles sobre nuestra capacidad de decisión dentro de las instituciones europeas. Hasta 2025 la relación de España con la Comisión Europea se definía como “fricción técnica y política”. Con la entrada de un nuevo año se ha pasado a la “tensión política”. Ese choque se muestra especialmente con asuntos muy sensibles. El fundamental es la anunciada regularización de medio millón de inmigrantes. Desde Bruselas se traslada temor a que este paso entre en conflicto con su política al respecto, y advierten que semejante medida no será aplicable para moverse por el espacio Schengen (zona europea de libre circulación que suprime los controles fronterizos y que abarca a 29 países). Otros desencuentros no menores son la falta de presupuestos, y vamos ya camino de tres años sin ellos, la gestión y ejecución de los Fondos Next Generation, bajo la sospecha de que en ocasiones se ha utilizado este dinero para sustituir esa falta de presupuestos nacionales. Como la lista no es precisamente corta, voy a acabar con el Tribunal de Justicia de la UE, al que se le acumulan las denuncias sobre maneras de actuar en España, que resultan contrarias a los principios que rigen el estilo y conducir de la Unión.
El puto amo del escorzo en tirabuzón
Botillo mediante, salió Sánchez en Ponferrada para ponderarse y proclamar que España va como un pepino y él la seguirá...


