No he contado las veces que habré escrito sobre el aumento tan vertiginoso de la ciberdelincuencia en España, lo solos que estamos ante tanta inseguridad, al tiempo que no veo medidas suficientes para frenarlo en seco. Se debiera de haber hecho mucho antes, pero los bancos ya alertan a sus clientes de continuo sobre las precauciones que debemos tomar frente a tanta suplantación de identidades, con la única intención de robarnos datos y, a continuación, el dinero de nuestras cuentas. Esto no pasa solo en la banca, porque los delincuentes escondidos dentro de Internet se atreven a estafar lo mismo a organismos públicos, privados y, especialmente, a particulares. Las tecnologías están muy bien, pero cuando se utilizan dañinamente contra los ciudadanos, cabe darle una vuelta a tanto avance y la desprotección que genera. Un día normal en la vida de los españoles (aunque esto sucede en todas partes) está repleto de correos, wasaps y Sms fraudulentos. Primeramente, te birlan la privacidad de tus contraseñas, para después suplantarte ante cualquier compañía o empresa con la que trabajas de habitual, eso conocido como gastos generales del hogar. Da igual al lugar que mires. El año pasado se produjeron en Cantabria 7.056 delitos de este tipo. A 20 denuncias por día, y la mayoría de denuncias no tiene buen final para el estafado, ya que los propios cuerpos de seguridad reconocen que los ciberdelincuentes utilizan medios y sistemas demasiado avanzados, cada vez afinan mejor, y los continuos intentos de suplantación de otros resultan creíbles. Pero algo habrá que hacer, digo yo. Empezando por endurecer las penas para este tipo de delitos. En España existe un Instituto Nacional de Ciberseguridad. Estudios tienen de sobra. A quien más hacen daño los ciberataques es a la banca (34%), transporte (14%), energía (8%), mercados financieros (7%), y aseguradoras (6%). Todos ellos no paran de gastar en su propia seguridad dentro de Internet y demás redes. Las empresas españolas sufren una media semanal de 1.800 ataques informáticos. Ante bandas internacionales tan bien organizadas, esto solo lo para una mayor coordinación entre países y sus agencias de inteligencia. No parece que la cosa vaya ahora por este necesario camino. Nadie, ningún dirigente, declara una guerra abierta a la delincuencia dentro de Internet. Por eso campa a sus anchas.
Sánchez ojos azules
Sánchez dirá mañana que tiene los ojos azules de Fonda o los verdes de Bronson y sus arrodillados, palmeros (de...


