Dentro de la Constitución de los Estados Unidos, hay una enmienda, la 25, que aborda la incapacidad presidencial y, de ahí, abrir el camino para su destitución. Esta demanda crece dentro de la sociedad norteamericana. Es lógico, alarmada por los desmanes, sino agresiones bélicas continuas, de su actual presidente, Donald Trump. El magnate no es ni serio, ni fiable, ni seguro. Está metiendo a su gran país en un túnel sin salida, ante el rechazo casi global (salvo Israel) a toda su política de continua confrontación. Hablar de su última ocurrencia desborda cualquier previsión. Prueba de ello es compararse con el mismísimo Jesucristo. Si no es esto motivo de entonar alarma general, no sé entonces qué más nos puede aportar este nuevo César conquistador. El gran escritor norteamericano Jhon Irving es uno de los más claros a la hora de hablar de la enmienda 25: “Sigo esperando que los legisladores hagan el trabajo para el que fueron elegidos en el Congreso y en el Senado, y su labor no es otra que dejar de permitir todos los excesos y desmanes del Fhürer Trump, que ha abusado de sus prerrogativas y de los aliados de mi país». No nos engañemos, y alguna televisión española lo hace sacando en pantalla solo a detractores de Trump. Cuenta con demasiados simpatizantes, dentro y fuera de Estados Unidos, y yo mismo lo compruebo cada vez que escribo sobre él con lectores que me lo recriminan. Pero no cabe confundir lo que realmente hace y busca este señor. Empezando porque invade el país que le viene en gana, y desoye a cualquier organismo internacional, como es el caso de Naciones Unidas. De hecho, si fuera por él, no existiría ninguno. Desde su regreso la Casa Blanca, ha ordenado retirar a EE.UU. de 60 organizaciones internacionales, convenciones y tratados. “No sirven a nuestros intereses», dice. Claro, es que no fueron creados para un solo país y sí para beneficios globales. Algo semejante nos devuelve a una sociedad sumida en la desigualdad y la injusticia. Las guerras de Trump son ante todo económicas, y quien lo dude terminará por constatarlo. Es absolutamente irracional la crisis en la que nos ha sumido, ante los caprichos de un líder político que solo piensa en el beneficio de su entorno directo.
Sánchez ojos azules
Sánchez dirá mañana que tiene los ojos azules de Fonda o los verdes de Bronson y sus arrodillados, palmeros (de...


