Cuando veo tan peligroso panorama como el que vivimos dentro de las ciudades, con incremento general de delincuencia y peligrosidad en el tráfico, me congratula saber que no es cosa que solo piense yo, porque ya preocupa seriamente dentro de los ayuntamientos. Se aproxima el verano con sus múltiples fiestas, verbenas y consiguiente bullicio. La previsión de viajeros volverá a desbordar cifras anteriores en casi todas las zonas de España. La conversación sobre urbes y pueblos saturados regresará. De por sí, este escenario conlleva reforzar vigilancia y seguridad, pero ahora parecen estar muy presentes, sobre todo en el ocio nocturno, las peleas con armas blancas incluidas. Dentro de los consistorios se hablan lenguajes distintos. Unos ven necesaria más presencia policial en la calle, algo que comparto, y otros apelan a la concienciación para apartar a los jóvenes de tanta pelea y agresión. Al nivel que ya están las cosas, esto último de reeducar llega tarde. Ahora se trata de evitar más muertes, que en la mayoría de las ocasiones empiezan por un simple roce o mirada entre chavales. la sociedad debe comenzar por asumir la gravedad de lo que está ocurriendo, y ser ella misma la que pida a las instituciones y sus autoridades la adopción de medidas y parar en seco esta mala tendencia a la violencia sin sentido. En cuanto a lo del alcohol y las drogas, no hace falta que me recuerden que esto viene de lejos. Lo que sucede es que su dimensión actual sobrepasa todos los límites. Lo ves en los accidentes de circulación. Se produce un choque grave, acude la policía, abre atestado, y aparecen los positivos en estupefacientes. Ni que decirles que hay debate nacional sobre si ha aumentado en nuestro país la violencia juvenil, y a través de qué casos o sucesos más se muestra. Lógico que la preocupación haya entrado en los ayuntamientos. Pues pasen a las medidas y tengan en cuenta todas. Asuman igualmente lo que puedan aportar desde los principales colectivos de jóvenes, de cara a frenar tan mala inclinación. El caso es que los sucesos graves en los que se ven implicados van a más. En cada nueva pelea, el resultado no puede ser más trágico.
El patinador zambo
El día que el Supremo confirmó que el traje de rayas es de la talla de Ábalos, Sánchez se vistió...


