Antes de que al PSOE se le acumularan los presuntos delitos como a Baute el amor, en España había un mínimo de respeto a los pronunciamientos judiciales. Ahora cualquier ministro del Gobierno puede (debe) acusar a los magistrados de lo que le parezca, ciscarse en la separación de poderes y jalarse después unas gambas. Señalaré al último, Óscar López: «Hay jueces que prevarican; en España la justicia no gobierna», ha dicho sin tentarse las sienes. Para empezar, cualquier arriero podría contestarle que tampoco gobierna el Gobierno, huérfano de presupuestos desde que el último dinosaurio plantó un pino en Españópolis.
El consejo ministerial está repleto de carreteros de aquellos que iban delante del burro porque detrás le perdían la pista. Chasca los dedos el ‘guan’ y se ponen firmes a la orden. En eso se parecen bastante al batallón de los combatientes contra los pseudomedios. Parece que la pléyade de ‘plumetis’ de la sincronía son algo así como 61, y que en cada uno de ellos hay cuarto y mitad de periodista. Jamás vi al ‘perriodismo’ con tanta sangre en el ojo y tanto moquillo. Si la salud de la democracia es la de sus medios de comunicación, no es extraño que poco a poco vayan mandando al hule hasta a la mismísima Constitución del 78, el fin último de la cacería, tan política como en algunos casos ‘perriodística’. Se sabe quién comenzó a hablar de pseudomedios, pero no -aunque pueda intuirse- quién ordenó envidar 61 y, finalmente, sobre qué personaje o personajes recae la responsabilidad del órdago al statu quo.
Desde que los platós son platos de légamo para chuchos hambrientos de poder y revancha es mejor poner en bucle el pasaje del batallón suicida de la ‘La vida de Brian’. Habrán visto ustedes a destacados miembros de la eyección mediática girar el mensaje de la noche a la mañana para adaptarlo según se suceden los hechos. Las tertulias se han politizado tanto que hay no pocos cagatintas que avalan las ‘Tesis López’ sin cardarse la alopecia. Una partida infecta de la que hay que levantarse: defecant, ergo sunt.
El patinador zambo
El día que el Supremo confirmó que el traje de rayas es de la talla de Ábalos, Sánchez se vistió...


