De día y de noche, con un calor abrasador que no da tregua, es la mejor descripción de este verano tan asfixiante de 2026. En Cantabria hemos llegado a temperaturas nunca antes vistas, y todo por una ola de calor que los meteorólogos achacan a la llegada de una masa de aire muy caliente desde latitudes subtropicales y norteafricanas. A consecuencia de ello, no bajamos de los 30º y hay días en que hemos superado con creces los 40. Se puede preguntar a los habitantes de Tama, en Cillorigo de Liébana, localidad cántabra que, el martes 23 de junio, llegó a los 43,7º. Sea porque hay que pensarse salir de casa, se ha disparado la venta de ventiladores, hay horas en que trabajar es un suplicio, con mucha humedad, incesante sudoración y consiguiente mal humor, en las conversaciones sale mayormente a relucir tantísimo calor. Hay que tomarse muy en serio los cuidados aconsejados desde organismos relacionados con la salud. Las precauciones ahondan en mantenerse hidratados, bebiendo suficiente agua, pero incuben también a pisar la calle, cómo mantener fresco el hogar, la alimentación idónea, y una especial vigilancia hacia niños y mayores. ¿Y hacemos todo esto? Mayoritariamente no. En el norte de España empezamos el rodaje de esta nueva situación climática, lo que conlleva cambio de costumbres, para saber actuar en situaciones de riesgo. Sabido es que lo de la prevención no va con el talante de este país. Ni lo hace bien el Gobierno y sus diferentes Administraciones, pero tampoco los ciudadanos, que en demasiadas ocasiones hacemos caso omiso de las recomendaciones. En estos días no deja de llamar la atención que, con 40º en el ambiente, haya personas instaladas en las imprudencias. No deben saber lo que son los golpes de calor, y que supone una grave emergencia médica. Semejantes temperaturas están haciendo subir las urgencias hospitalarias, de ahí que las autoridades sanitarias nos recuerden lo de ser prevenidos. Hoy no me toca hablar del cambio climático. Pero voy a cerrar recordando que en el planeta siempre ha habido olas de calor. Sí, pero con un importante matiz: van a ser en nuestras vidas más frecuentes, intensas y duraderas. No solo ocurre en España, sino que es Europa entera abrasada por semejante intensidad solar.
Ministro Fetén
Yo de mayor quiero ser Ministro Fetén, tirarme en plancha por las redes sociales, defecar en lo barrido y miccionar...


