Yo de mayor quiero ser Ministro Fetén, tirarme en plancha por las redes sociales, defecar en lo barrido y miccionar en lo seco, fumarme un puro al revés -donde hay boca de lata que se vea- y poner firmes a las estrellas de la fachosfera ufanas y mundanas. Quiero un teclado para hacer política en el móvil, aunque en Ceuta no tenga cobertura, y ver la España negra y humeante desde el aire para después ordenar que alguien plante un par de lechugas. Me voy a cabrear con Italia porque me importa un pito o un melón y rendir después, antes y siempre pleitesía al Rey del Sur porque exporta mano de obra cualificada: bomberos y toreros. Y miradme el dedo que os enseño la cara guapa de la luna, que la oculta está plagada de lunáticos con toga. Dadme, por cierto, un imputado, que lo devuelvo rebozado y hecho un pincel, al fresco o al pastel.
Soy el ministro que reparte las gafas homologadas y retira las inseguras. Soy el Ministro Fetén con cristales de colores que lucha por tu bien contra cualquier eclipse mental. Hablo de maravilla por boca de ganso, que no es lo mismo que hacer el ganso aunque la fachosfera lo confunda. Soy rojo, rojo granate, y que se preparen las hordas de la derechona que me califican como tonto de remate. Estoy (estamos) en el machito y lucharé a brazo partido contra la involución y, si es preciso, le daremos candela a la revolución. Mi jefe, alabados sean sus pies que tan presto y dispuesto besuqueo, es el emperador del muro que camina seguro contra las trampas judiciales. Llevo en mi talega una paleta, cemento, arena y agua para alumbrar la nueva Construcción, esa que lleve por título Menuda Inventada.
Dicen que, cuando todo va de culo, a la puerta de casa se te ahorca la burra, pero vamos a luchar a entrepierna partida contra cualquier atisbo de negativismo. Tenemos un ejército de al menos cinco millones, a los que hay que sumar algunos cientos de miles más que llegarán de ultramar o del sur. España será más grande cuanto más alto sea el muro: la reconciliación del 78 ha caducado como un buen vino con fugas en el corcho. Descorchemos la España plural desde mi cerebro unicelular.


